Thursday, May 11, 2006

otra vez envuelto en mi oscuridad

La muerte vuelve a mi, me baño en sus negras aguas, los cuervos me dan la bienvenida picoteando la carroña que es mi cuerpo, o lo que queda de él.
Suicidio, envenenada palabra, surgida de la cobardía, nacida del dolor y el sufrimiento más potentes. El cegarse en un momento un tanto dificil, el desaparecer de una manera autodestructiva. ¿Que piensa uno justo después de ingerir la dosis de arsenico?
¿Que le pasa a alguien por la cabeza antes de lanzarse desde un 18ºpiso?
Pero, lo que el suicida olvida, o quizás evita recordar, es:
¿Como se sienten los que quedan, los afectados por el suicidio?
Tal vez los suicidas no hayan meditado sobre esto.
No se.
No quiero saberlo.

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